Función Espacio ECUNHI


Entrar a la ESMA te da la sensación doble: in silencio profundo más algunos pájaros cantando y las ramas de los árboles bailando al vainven del viento. A la vez tu mente te transporta al dolor, el miedo que habrán pasado muchas personas. Algunos se preguntarian hasta el final, por qué...?
El lugar donde actuamos es reducido, apesar de ser tan grande... El escenario pequeño que nos dio poca movilidad, demasiada acustica, nos costo escuchar al espectactor y viceversa. Debiamos controlar la voz para no gritar y a la vez que sea fuerte y clara. Un trabajo tedioso para el comodin.
En esta función cambio Rosita que fue interpretada por otra actriz (Cintia Gutierrez) Fue diferente y estuvo beno. Renovamos la obra.
La actriz dolorida por los bastonazos en su cabeza lloraba y fue muy fuerte para el espectador ver la opresión explicita. A la vez se convirtio en violenta y golpeo muy fuerte a la profe en la cabeza y pierna.

Primer espectactor: Quería descomprimir desde el autoritarismo y no dio resultado. Hubo más caos.
Segundo espectactor: Subio una psicopedagoga. Los separo a todos e intentaba hablar con Rosita pero su energia se dirijio a escuchar a Occipinti que en su necesidad de llamar la atención la seducia con la mirada y con la complicidad de los demás varones la acosaban con palabras vulgares respecto a sus compañeras. "el palo de la renga es un arma", "Miriam es prosti y "la rara es rara"... Estaba logrando que todos hablaran de sus inconventes, pero se canso y dijo basta. Se sintio movilizada y le costaba ordenar sin ser opresora o autoritaria.
Tercer espectactor: Subio una señora con bastón: Elsa. Que amorosa! Había intentado varias veces desde su asiento descomprimir la situación mas al ver que no funcionaba se animo y le dijo a la profesora "estos chicos necesitan atención" y comenzó un trabajo de separarlos contenerlos y a la vez que el bastón no es un arma sino una necesidad de ayopo, que podía presindir de este y caminar un rato feliz hasta hizo un bailoteo. Termino mostrando que las personas con discapacidad también se divierten, y a Rosita le costaba divertirse. Que tengan a bien de comprender a su compañera, los besó a todos y nos conmovio tanto amor. Por un momento me dije, el amor es lo único que rompe con la violencia y discriminación. Que linda sensación tuve al final cuando la señora Elsa me dijo "sigan haciendo esto aca, por favor, todas las voces de dolor del pasado hay que conviertirlas en arte". (Ángela Camaño)