El infierno de los vivos en el CUD - Centro Universitario de Devoto

El viernes 13 de agosto realizamos una función de ¿Qué onda con Borges? en la Cárcel de Devoto en su Centro Universitario. Debajo, la crónica de la jornada escrita por Josefina Lamarre.

Ese día, el CUD hizo una fiesta de reinicio de ciclo lectivo y se invitaron a las familias y parejas de los detenidos para compartir una jornada con comida, actos conmemorativos y nuestra función. Es decir que había mucha dispersión, todas las aulas del CUD estaban acondicionadas con mesas donde los grupos familiares se reunían a comer y beber y los actos se hacían en lo que llaman el "patio interno". Cuando llegamos, Leandro Halperín, el director del CUD ( que tiene 35 años) estaba dando un discurso con motivo de la instalación de una placa con el nombre de Horacio a la sala de asesoría legal que tienen ahí dentro. Horacio murió hace unos meses, muy enfermo, y trabajó mucho en el CUD por sus compañeros, ayudándolos con cuestiones legales. Era muy emotivo para todos ellos ese homenaje. También habló sobre la importancia de sostener la educación dentro de la cárcel como una herramienta que se brinda para dar opción a elegir qué hacer con sus vidas, como una manera de ampliar expectativas y posibilidades, y agradeció y reconoció enormemente el esfuerzo y el trabajo de todos los docentes.

Al finalizar, Cacho anunció "Qué onda con Borges?" y la próxima apertura del taller de teatro foro. Nos presentamos todos y nos pusimos a acomodar el espacio.

A pesar de la dispersión, previo recorrrido por el CUD convocando a todos para la obra, se llenó el patio, donde había 6 bancos de iglesia y atrás gente parada. Muchos niños pequeños.

Como el CUD cierra a las 17hs, la gente quería estar con sus familiares, por lo que si bien se mantuvo bastante presente durante la función, en el foro empezó a retirarse paulatinamente y fue muy difícil hacerlos participar. Sí lo hicieron algunos verbalmente (Cacho, Horacio el director de Sociología, un peruano, un par más), pero no pasaron. La única que se animó a pasar fue Venecia, la pareja del peruano, que estuvo muy bien de maestra.

Pero la devolución fue muy buena, les gustó y se divirtieron y nos preguntaron cuándo arrancaba el taller. Maxi, uno de los únicos 9 que viven en el CUD y el encargado del proyecto Ave Fénix, me dijo lo de que la obra tendría que ser más corta para esas situaciones.

Arreglamos los jueves de 10 a 12hs, y arrancar el jueves 26 de Agosto como para empezar a poner en marcha el taller. Nos advirtieron sobre las dificultades que íbamos a tener para lograr que los penitenciarios bajen a la población y sobre la inestabilidad de los asistentes al taller, que la cosa era generar un buen estímulo para engancharlos, etc.

Cacho nos hizo un reconocimiento agradeciéndonos el esfuerzo y diciéndonos que sabían lo dífícil que era para nosotros ir hasta allá sin cobrar un mango, que a ellos no les parecía justo pero que no sabían cómo hacer y que es un tema que les preocupa, sobre todo por la descontinuidad que esas dificultades generan en los talleres.

La salida fue larga porque éramos muchas personas ese día. Por lo general, no se demora en salir y sí un poco más en entrar.

Nos volvimos agotados, pero al menos yo creo, con la esperanza de generar un espacio más, para ellos y para nosotros.